sábado, 10 de diciembre de 2016

Publicadas las actas de CIBES 2015 y los resultados PISA 2015

En octubre de 2015 se celebró en Getafe el "I Congreso Iberoamericano de bibliotecas escolares". Un año después se publican las actas en un documento de 846 páginas cuyo contenido se divide en los siguientes bloques: Prefacio, Contribuciones de España (conferencias plenarias, talleres, comunicaciones) y Contribuciones de Brasil (palestras, oficina, comunicaciones orales, posters). Organizaron el evento la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad Estatal Paulista de Brasil y el Ayuntamiento de Getafe.

En las actas leemos valiosas aportaciones de técnicos docentes, asesores de la administración, profesores de Universidad, que trabajan y han manifestado continuamente interés por el desarrollo de las bibliotecas escolares en sus contextos de trabajo.  Pero el grueso del documento lo componen textos que describen el quehacer de profesores y maestros en activo responsables de bibliotecas. Son en estas comunicaciones donde se detectan los niveles de desarrollo de las bibliotecas en los distintos países y regiones, entre ellos Portugal. Son en estas aportaciones donde vislumbramos la excelente labor llevada a cabo por el profesorado a través de los servicios, las actuaciones y los programas que se desarrollan en las bibliotecas escolares de sus respectivos contextos de intervención.

Acaban, también, de publicarse los resultados de la prueba PISA 2015 (alumnado de 15 años). En un post de la comunidad Baratz titulado "La fuerte relación entre los rendimientos de los estudiantes y las bibliotecas escolares" se decía que "no hay día en que la utilidad de las bibliotecas escolares no sea puesta en duda, y más en una sociedad tan digital como en la que vivimos. Las bibliotecas escolares tienen que demostrar su valor de manera constante e ininterrumpida". 

Hay evidencias del impacto que el uso de las bibliotecas escolares tiene en los aprendizajes de distintas disciplinas, así como en la actitud y motivación para enseñar y aprender. Uno de los estudios más recientes sobre las características del impacto de las bibliotecas de los centros en la mejora de los rendimientos académicos cuando aquéllas cuentan con unos requisitos mínimos y una cobertura básica por parte de la Administración es comentado por Cristina Novoa en el artículo "Bibliotecas escolares: una vez más, argumentos para una intervención de urgencia".

Leánse los últimos resultados de PISA. Regiones como Galicia o países como Portugal, con modelos sostenibles de bibliotecas escolares, se sitúan en los primeros puestos de la tabla en comprensión lectora, en competencias matemáticas y científica. Digo yo que, entre otros múltiples factores, algo contribuirán las bibliotecas escolares de estos lugares a los resultados obtenidos. ¿O no? 


sábado, 5 de noviembre de 2016

RBE: Una apuesta real por las bibliotecas escolares

Se cumplen 20 años del programa que ha llevado a las bibliotecas escolares portuguesas a transformarse en entornos dinámicos y en centros de recursos educativos y de aprendizaje relevantes del sistema escolar del país vecino. 

De Portugal he aprendido mucho en lo que a política bibliotecaria escolar se refiere. Allá por el año 2006, invité a la actual coordinadora nacional del programa RBEManuela Pargana Silva, a impartir una conferencia en Málaga sobre el modelo que estaban implantando. Nos impresionó la claridad de ideas y la determinación política del planteamiento a medio y largo plazo. Sabían qué querían, cómo lo iban a llevar a cabo, con qué recursos económicos y humanos contarían, en qué fases lo desarrollarían, cómo evaluarían y realizarían el acompañamiento y los apoyos... Es decir, disponían de una visión estratégica y de garantías de cobertura a los centros, también, hay que decirlo, de liderazgo, encarnado en Teresa Calçada en aquel momento, coordinadora nacional. Y esto, queridos lectores, entre otras cuestiones, es vital para llevar a cabo un plan nacional de esta envergadura. 

Una de las claves del salto cualitativo que han experimentado las bibliotecas de los colegios e institutos deriva de la apuesta decisiva del gobierno luso por el desarrollo efectivo y estable del ecosistema bibliotecario escolar desde una voluntad política que conllevó, y conlleva, inversiones sustanciales en recursos humanos y materiales.




Otra de las claves ha radicado en la configuración inicial de un gabinete de personas especializadas que implementaron las distintas fases por las que ha pasado el programa de bibliotecas escolares en estas dos décadas y, también, a partir de 2005, en la creación de una estructura intermedia de profesores con formación posgraduada en bibliotecas escolares para realizar el apoyo y acompañamiento a los centros (coordinadores interconcelhios). Asimismo, la puesta en marcha de servicios de apoyo a las bibliotecas escolares con la participación de la red pública de lectura ha constituido un factor de desarrollo positivo de las bibliotecas de colegios e institutos, que los ha vinculado a la estructura bibliotecaria con trayectoria y experiencia en los pueblos y ciudades del país. 

Todo este esfuerzo se proyecta en la actualidad en el trabajo que desarrollan más del mil bibliotecas escolares portuguesas que disponen de un profesor bibliotecario a tiempo completo para llevar a buen puerto la importante misión de este entorno de enseñanza y aprendizaje.

Otro elemento clave del buen hacer de los dirigentes del programa ha consistido en una planificación estratégica acorde con los cambios tecnológicos, los avances en las propias escuelas, el acompañamiento en la formación del profesorado implicado y de los equipos directivos y, fundamental, el desarrollo normativo para dar cobertura al sistema bibliotecario con la finalidad de convertirlo en recurso sostenible (evaluaciones y estándares del quehacer de las bibliotecas, cualificación del profesor bibliotecario, acreditación y dedicación horaria específica del mismo,  programas de trabajo en las bibliotecas con contenidos vinculados al currículo, documentos de referencia, etc.). 

Muestra de esta claridad de visión a medio y largo plazo es el recién lanzado Programa estratégico para el período 2014/2020en el que se plantean trece líneas de trabajo para el futuro de las bibliotecas escolares como centros que acompañan el proceso de cambio y mejora de las escuelas.

¡Enhorabuena a los centros educativos y al profesorado luso por sus bibliotecas escolares activas!

martes, 1 de noviembre de 2016

El lunes a primera hora, biblioteca

Cuando se me inquiere por la conveniencia de configurar horarios fijos o flexibles de asistencia a la biblioteca escolar, siempre respondo que unos u otros devienen, con matices, de la actividad demandada por el profesorado a instancias, o no, de la propia biblioteca escolar.

Vaya por delante que no participo de la idea de diseñar un horario fijo 
de asistencia a la biblioteca durante todo el año académico para cada grupo de nivel y para cada semana lectiva. Que el grupo de tercero A tenga el lunes a primera hora y el martes a tercera un hueco fijo reservado durante todo el año para usar o asistir a la biblioteca es absurdo. La biblioteca es un recurso y un entorno dinámico con múltiples posibilidades de uso, no es una asignatura que se imparte. Este es el peligro del horario fijo para un año académico, crear una obligación de ir a la biblioteca, muchas veces porque toca. ¿Para hacer qué? 

Ilustración: T. Súnico
Una cosa es configurar horas fijas semanales para el uso de los servicios que ofrece la biblioteca: Se puede establecer un horario para la consulta, para el préstamo, la devolución, el asesoramiento, etc., también para 
las tareas técnicas y de mantenimiento. Otra cosa muy distinta es arbitrar horarios de sesiones específicas planificadas para llevar a cabo programas formativos o actividades de fomento lector.

Evidentemente, si el centro ha arbitrado un programa formativo articulado por la biblioteca escolar para un trimestre, sí es necesario un horario fijo y acotado temporalmente exclusivo para los grupos que vayan a implementar dicho programa. Cuando acaba el programa finaliza esa reserva horaria
 y se libera para las peticiones de los distintos grupos del centro o las asignaciones para exposiciones, presentaciones, etc.

Estas sesiones específicas vinculadas a un programa, a un trabajo de investigación o documentación, a una experiencia literaria, etc., han de ser requeridas por el profesorado y, en función de los contenidos, del conjunto de actividades diseñadas y de la disponibilidad horaria, el responsable de la biblioteca arbitrará el horario de visitas para uno o varios grupos en concreto. Esta forma de operar ha de convertirse, a mi entender, en prioritaria para una asignación racional, funcional y adecuada de horarios a los grupos.

domingo, 16 de octubre de 2016

Equilibrio en la actividad de la biblioteca escolar

El potencial de la biblioteca como entorno que aglutina transversalmente acción educativa y cultural conlleva que sus actividades y propuestas puedan implementarse tanto por el profesorado de áreas lingüísticas como no lingüísticas. De ahí que sea necesario, en función de los tiempos y los recursos disponibles, que la biblioteca procure un equilibrio tanto de la actividad que promueve como de la que desarrolla a demanda. 

El repertorio básico de actividades se puede integrar en distintos programas y actuaciones, constituyendo una parte esencial del plan de trabajo anual de la biblioteca. Estas actividades, susceptibles de llevarse a cabo en y desde la biblioteca con el fin de mantener el equilibrio mencionado, pueden clasificarse en cuatro bloques: 
  • Las relacionadas con los programas formativos e intervenciones específicas vinculadas a la educación en el uso de la información y de recursos de aprendizaje.
  • Las planificadas con la participación de las familias.
  • Las actividades derivadas de los requerimientos de los planes y programas del centro.
A modo de orientación, cuando a la biblioteca se le solicita intervención y actúa como agente de mediación y formación, puede dedicar al desarrollo de programas para la competencia informacional, digital y mediática esfuerzos y tiempo. Asignemos un cuarenta por ciento del tiempo disponible para este menester. Otro cuarenta por ciento se dedicaría a toda la actuación relacionada con la generación de ambientes lectores y fomento de la lectura. El veinte por ciento restante se enfocaría a los apoyos a planes y programas y a la colaboración con familias. 

Claro que lo hasta aquí planteado es solo una propuesta teórica, pues es evidente que la acción de la biblioteca ha de obedecer al proyecto del centro y a la prioridad que en el mismo se otorga a la lectura, a la competencia informacional, a la dinamización cultural y social. También es fundamental considerar la propia cultura de uso de la biblioteca que la escuela atesora y que puede resultar más o menos beneficiosa.
Ilustración: T. Súnico

En el caso de que la biblioteca no tuviere demanda de programas formativos o que, por la razón que fuere, no los articulase, dispondría en consecuencia de mayor tiempo para "actividades inútiles" que promuevan la transmisión cultural y artística e inciten al alumnado a producir, crear, imaginar...Entonces durante un ochenta por ciento del tiempo la biblioteca abordaría actividades no cuantificables a través de experiencias literarias y artísticas y pondría medios para ofrecer ambientes lectores y provocar encuentros y abriría ventanas para los conocimientos no formales y promovería situaciones para que el alumnado desarrollara proyectos y diera rienda suelta a las iniciativas personales. De esta forma se tonificaría el aparato imaginario.

Haya o no equilibrio en la actividad de la biblioteca, lo maravilloso y extraordinario es que este recurso del centro educativo pueda dedicar tiempo y energía a fortalecer el aparato imaginario al que alude J.J. Millás en un lúcido artículo en el diario El País. Escribe:
No profundizaré más en estas contradicciones, pero permítanme añadir que hubo, desde mi punto de vista, en algún momento de la historia de la enseñanza, un suceso catastrófico a partir del cual se jodió todo. Me refiero a ese instante en el que se comenzó a pensar que bastaba, para conocer el mundo, con los contenidos de la ciencia y del pensamiento racional. A partir de ese instante se nos empezó a hurtar toda aquella información sobre la realidad de la que había sido proveedora el mito, la literatura de viajes, los libros de aventuras. El mito se dirige a una parte de nuestro ser a la que no se puede acceder de otro modo. Sin el cultivo de esa parte estamos incompletos. Peor aún, estamos inválidos y a merced de quien nos quiera manipular. [...]
Como no hay ninguna esperanza de que eso vaya a suceder (al contrario, la enseñanza está cada vez más dirigida al conocimiento de lo meramente cuantificable), termino recomendando a los alumnos que lean novelas, pues ése es el modo más eficaz de fortalecer tal aparato. Cuando uno lee una buena novela, les aseguro, es más sabio que antes de haberla leído, aunque no sea capaz de explicar por qué. El problema es que vivimos en un mundo donde aquello que no se puede cuantificar no existe. Todas las campañas de promoción de la lectura caen sin excepción en la trampa de asociar la lectura a la adquisición de conocimientos prácticos. Si lees, te dicen, sabrás dónde se encuentra el Polo Norte. Y no es eso, no es eso. Si yo aprendiera hoy a dividir, podría irme a la cama asegurando que sé una cosa más. Pero si leo "Madame Bovary" habré aprendido también infinidad de cosas que no sabía antes, aunque desgraciadamente no se puedan enumerar ni cuantificar. Es más, hay un tipo de conocimiento sobre la realidad que solo se puede adquirir a través de la literatura. Si ustedes me lo permiten, les diré que todas las campañas que he conocido a favor de la lectura desde que tengo uso de razón no tenían otro objeto que ser la apariencia de una campaña a favor de la lectura.
Si la biblioteca escolar desarrolla actividad permanente por medio de la generación de ambientes y experiencias para la transmisión cultural y artística, ya contribuye sobremanera a vigorizar y robustecer al aparato de marras. ¡Albricias!

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Misiva a la persona responsable de la biblioteca escolar sobre los planes de trabajo anuales

Querida responsable de la biblioteca escolar, querido:

No sé si eres experimentada o veterano o neófita o bisoño en la noble, loable y valerosa tarea de gobernar una biblioteca escolar hoy en España. Ignoro si estás ejerciendo la labor de responsable por libre elección o te has visto impelida a aceptar a instancias de tu equipo directivo. Desconozco si cuentas con formación específica o sabes poco o nada sobre bibliotecas escolares y su quehacer. Tampoco sé si eres autodidacta o accediste a una formación de calidad en este ámbito. Ni remota idea tengo sobre si atesoras experiencia en organización y funcionamiento de bibliotecas escolares o eres pobre y lego en estas lides bibliotequeras. No sé si afrontas con alegría y fuerza la gestión de la biblioteca o constituye para ti una frustante y pesada carga o ni una cosa ni la otra. Sea lo que sea, lo cierto es que empieza el curso y tienes la responsabilidad de que la biblioteca de tu centro dé lo mejor de sí y beneficie a la comunidad educativa. Considera que todo esto no va a depender solo de ti sino que vendrá determinado por el contexto y los medios que el equipo directivo, según su poder, querer y entender, pongan a disposición de un óptimo funcionamiento de la biblioteca escolar.

Has de saber que, lógicamente, te exigirán la elaboración del plan de trabajo anual de la biblioteca, documento principal de planificación. La vorágine de principios de curso, los excesivos y delirantes requerimientos administrativos, las mil y una tareas, las prisas y los plazos, tus ganas y tus desganas te generarán dificultades para elaborar el plan. Has de olvidarte de la burocracia y centrarte en hacer un documento útil, claro y realista tanto para ti y tu equipo como para el centro. Encarecidamente te pido que procures no hacerlo solo e impliques a otros docentes y a alguien del equipo directivo. Aunque me temo que al final seas tú en exclusiva el artífice, la sufridora, el editor, la autora, el inspirador, la redactora del documento de marras. Que por ti no quede. 

Procura enterarte bien del número de horas lectivas y no lectivas que te asigna el equipo directivo para desempeñar dignamente la labor de responsable de biblioteca. Hay comunidades que nadan tienen regulado al respecto, otras apelan a la autonomía de centro y otras establecen un número mínimo de horas semanales. Infórmate bien de ello. También, si puedes, configura un equipo de apoyo que te acompañe en el trabajo, con sus horas, claro. Si distribuyes bien el trabajo entre ellos según sus talentos y disponibilidades, te serán de gran ayuda. Convienen equipos de dos o cinco personas, no más. Si te dan opción de elegirlas, mejor.

Si acabas de aterrizar en la biblioteca por vez primera, contente, que el pánico no te invada. Tranquilízate. No abraces los ansiolíticos y productos varios de comercios esotéricos de tu barrio o de internet. Respira hondo. Si tienes la fortuna de que en tu territorio dispongan de fármacos humanos, documentales y normativos, te procurarán sosiego. Te propongo la lectura del post titulado "¿Qué pueden hacer los responsables de bibliotecas escolares en un contexto de precariedad?" para situarte y recibir un poco de alivio y luz. Imploro a los dioses para que no te dé por copiar un plan de trabajo de la biblioteca de otro colegio o instituto. No copies, criatura, un plan de otro centro que lo copió de otro que a su vez lo copió de uno copiado de otra comunidad autónoma porque producirás un monstruo. Te aseguro que he visto los pavorosos rostros de estos monstruos y aterran.

Ilustración: T.R.Súnico
Si no tienes formación, la cosa se complica un poquitín. Bueno, se complica bastante. Es decir, tenemos un problema. Afortunadamente, en nuestro país disponemos de excelentes documentos de referencia, portales y bibliografía que te reportarán información sobre cualquier aspecto que ataña al quehacer de la biblioteca escolar. Pero, ojo, no te pases. Hay mucha información. La cuestión es que selecciones la relevante. Si en tu comunidad hay oferta formativa, aprovéchala. Pero piensa bien si te convence la propuesta de contenidos y te merece la pena la inversión de tiempo y esfuerzo. Pregunta a docentes que hayan realizado la formación antes de solicitarla y así contrastas opiniones. Suele haber oferta de másteres, posgrados, jornadas, talleres, cursos a distancia...Y no vayas a creer que con un curso de animación a la lectura ya has cubierto el expediente. El quehacer de la biblioteca va mucho más allá. No te des un atracón de formación. A ver, ya lo decía Baltasar Gracián: "Hasta en el deseo de saber debe de haber medida para no saber las cosas mal sabidas". Por otro lado, decirte que en la liguilla de las bibliotecas escolares se aprende muchísimo entre pares, haciendo, colaborando, leyendo, observando y participando en redes profesionales específicas. Anota bien esto último porque es aprendizaje gremial necesario.

Si eres avezado o veterana, ya conoces bien las veleidades políticas a las que la escuela está sometida y no digamos los apoyos o ausencia de los mismos que cada año tu centro arbitra para sostener la biblioteca. Posiblemente en estos últimos cursos habrás notado regresión en este sentido. Tú bien sabes que no es solo causa de los recortes o de la crisis mil veces invocada. Hay múltiples razones que tienen que ver, entre otras, con la percepción de "inutilidad de la biblioteca escolar". Concentra tus esfuerzos en las actividades y servicios de interés para el alumnado. Tus años de responsable seguramente han desarrollado en ti habilidades suficientes para sortear los vaivenes en la cobertura que cada año tiene tu biblioteca (en presupuesto, en tu horario y en el de tu equipo, en participación real en la vida del centro, etc.). Ya sabes que en función del contexto trabajas en la biblioteca.

Analiza bien la biblioteca que tienes, consulta la memoria del curso anterior, lee la autoevaluación, si la hay, aplica un cuestionario básico de situación, inquiere a los compañeros, pregunta al equipo directivo... Recoge toda la información posible pues te ayudará sobremanera a conocer la biblioteca y las posibilidades que tienes de acometer el trabajo en una dirección u otra. Es decir, has de saber con lo que cuentas a fin de abordar una planificación realista. Lo primero es recoger la información de tu centro. Si te falta información, ponte en contacto con centros cercanos. Si en tu comunidad hay una red de bibliotecas escolares operativa, usa los canales de comunicación que ponen a tu disposición. No lo dudes.

El plan de trabajo anual de la biblioteca constituye el principal elemento de planificación. Consiste en actuaciones específicas, distribución de tareas y un mínimo de temporalización. En función del análisis de la situación real del recurso abordarás las actuaciones para cada curso. Como el plan de trabajo no es consecuencia de tu inspiración momentánea es evidente que ha de obedecer al proyecto educativo. Elabora un plan realista, ajustándote al contexto y a las necesidades del centro, al horario que te han asignado a ti y al equipo de apoyo, al presupuesto e infraestructura bibliotecaria disponible, etc. Para ello es preciso contar con un guion básico de los apartados que han de reflejarse en dicho plan que suele proporcionarlo la Administración. Si trabajas en uno de los más de cuatro mil centros públicos de Andalucía aquí te dejo una infografía de la Red Profesional de bibliotecas escolares de la provincia de Granada, una excelente presentación de Andrés Pulido y el documento de referencia de la Consejería de Educación con la descripción de los apartados del plan de trabajo.

Básicamente en el plan de trabajo has de reflejar lo que desde la biblioteca se va a acometer en relación a las acciones descritas en un post publicado en este blog: "Aproximación a las seis acciones principales de una biblioteca escolar": gestión técnica, selección y provisión de recursos de aprendizaje y servicios, actividades de fomento de la lectura, programas formativos (si se pueden llevar a cabo, si no, nada), apoyo a proyectos, actividades con las familias... 

No olvides tener como norte del quehacer de la biblioteca lo que nos indica la norma estatal: Las bibliotecas escolares contribuirán a fomentar la lectura y a que el alumno acceda a la información y otros recursos para el aprendizaje de las demás áreas y materias y pueda formarse en el uso crítico de los mismos. La organización de las bibliotecas escolares deberá permitir que funcionen como un espacio abierto a la comunidad educativa de los centros respectivos. (Artículo 113. Bibliotecas escolares, apartados 3 y 4 de LOE/LOMCE).

Ya sé que lo que te voy a decir ahora puede que no te convenza, pero es muy necesario. Puedes pensar que en los claustros de comienzo de curso no van a atender mucho al tema bibliotecario. Pero, chico, chica, tú has de solicitar intervenir no solo para requerir peticiones o sugerencias, sino para informar del Plan de Trabajo de la biblioteca. Te vendría muy bien elaborar un documento síntesis para presentarlo y distribuirlo a todo el profesorado.

Para finalizar esta misiva solo recordarte una cuestión de competencias. Retén en tu memoria que no eres el coordinador o la que dirige un proyecto o programa de tu centro sino responsable de un recurso estable al servicio del proyecto educativo. En el plan de trabajo de la biblioteca no has de incluir el proyecto lingüístico o plan lector o proyecto de lectura. He considerado siempre que la biblioteca solo ha de asumir los apoyos a estos proyectos y llevar a cabo las actividades de fomento de la lectura de carácter general pues está entre sus cometidos. Aunque te comunico que hay regiones donde la persona responsable de biblioteca también ha de coordinar el plan de lectura. No sé si es tu caso. Si lo es, ruego te pongas al finalizar el curso escolar en contacto conmigo y me relates cómo sobrellevaste todo este trabajo y cómo mantuviste tus constantes vitales.

Sin más, me despido de ti como Séneca, en su espistolar relación, lo hacía con Lucilio:

Consérvate bueno.
Consérvate buena, añado.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Aproximación a las seis acciones principales de una biblioteca escolar

Son muchas las ocasiones en que el profesorado me demanda claridad y brevedad a la hora de formular las acciones o tareas que ha de llevar a cabo una biblioteca escolar. Me reclaman una exposición en "dos, tres minutos". Me retan a una respuesta contenida en "varios tuits". No resulta fácil colmar una petición de esta naturaleza, pues todo viene mediatizado por el contexto de trabajo, por los recursos disponibles, por la percepción que de la biblioteca tenga el profesorado, por el conocimiento de los cometidos y potencialidades de este recurso del centro.

Si abundamos en una relación pormenorizada de los ámbitos de actuación y de las múltiples funciones que una biblioteca escolar puede desarrollar, es posible que caigamos en frustración por lo "poco" que en el contexto escolar contemporáneo puede hacer. Es evidente que cada centro va a sacarle el partido que crea más conveniente a su biblioteca y, por tanto, esta abordará con mayor o menor intensidad una o varias acciones propias, adecuadas y beneficiosas para el proyecto educativo, que es lo que nos interesa. De esta forma cada biblioteca escolar generará su impronta en función de las necesidades y prioridades que marque el colegio o el instituto. En unas tendrá un papel relevante el fomento de la lectura, en otras la intervención con las familias, en otras la realización de talleres de programas formativos, etc., singularizándose su actuación en función del contexto. De hecho, es lo que sucede en numerosas bibliotecas escolares que se centran en aquello que pueden realizar con garantías y eficacia en función de los recursos y medios disponibles. Postura lógica y acertada.

Ilustración: T. Súnico
Pero voy a dar respuesta a la petición inicial realizando un esfuerzo de síntesis y considerando que mucho de lo que se pueda hacer en y desde la biblioteca va a depender de la organización del centro, de las prioridades dadas al papel de la biblioteca en la consecución del proyecto educativo, de la disponibilidad de recursos humanos que coordine el trabajo bibliotecario. 

La primera tarea tiene que ver con garantizar los procesos técnicos y de automatización de la colección, así como la gestión de las plataformas o sitios de los que la biblioteca dispone en la red, facilitando interacción, acceso a recursos, información, servicios, actividades...

La segunda labor de la biblioteca escolar es la de proporcionar servicios y recursos de aprendizaje y culturales al alumnado y al profesorado, desde los más tradicionales como el préstamo, hasta servicios informativos generados en un momento y con un fin determinado como los entornos informacionales específicos para un proyecto de aula, un profesor, un grupo de alumnos, un programa del centro. La selección, orientación y provisión de recursos de aprendizaje a las aulas, de textos de los itinerarios de lecturas, de secciones documentales específicas, etc., son tareas esenciales de la biblioteca como recurso del centro. 

El desarrollo de programas de actividades generales en torno al fomento de la lectura constituye la tercera acción de una biblioteca operativa. Se trata de generar ambientes y actuaciones que propicien la afición lectora y promuevan la experiencia literaria. De vital importancia es la vinculación de estas actuaciones al proyecto lingüístico o plan de lectura del centro. También el espacio y los recursos de la biblioteca han de ponerse a disposición de las iniciativas de fomento lector del profesorado y de los requerimientos de ciclos y departamentos en este ámbito.

La cuarta acción va a depender mucho del equipo directivo y la metodología utilizada en el centro, así como del bagaje y capacidad de la cada biblioteca escolar, pues supone la intervención de esta como agente formativo. Consiste en llevar a cabo programas formativos vinculados a las competencias informacional y digital (alfabetizaciones múltiples). Esta acción ha de ir de la mano del programa del profesorado coordinador de las tecnologías de la información y la comunicación del centro.

Otra de las acciones fundamentales de la biblioteca reside en apoyar a los programas y proyectos en los que está involucrado el centro. En esta quinta acción la biblioteca ha de ponerse a disposición de los coordinadores de dichos programas y facilitar apoyo en actividades, gestión de exposiciones, selección y provisión de recursos, etc.

La sexta acción ha de procurar la generación de espacios de encuentro y compensación para la comunidad. Aquí inscribimos las actividades con participación de las familias y las de apoyo al estudio. También todas aquellas cuyo objetivo sea dinamizar la vida cultural de la comunidad educativa. En esta acción se necesita la colaboración de otros agentes que permitan no solo garantizar apertura extraescolar de la biblioteca sino personal que atienda servicios y actividades planificadas.

Las tareas 1 y 2, como vemos, son de carácter más técnico pero fundamentales para garantizar la infraestructura y servicios de toda biblioteca escolar. Estas labores básicas requieren de un periodo inicial de trabajo y esfuerzo más intenso pero no pueden constituir lo único que la biblioteca haga y ofrezca a la comunidad. Son las acciones 3, 4, 5 y 6 las que van a proporcionar valor añadido al proyecto educativo y enriquecer la vida cultural del centro, las que pueden generar una dinámica innovadora y las que van a hacer de la biblioteca un entorno y un recurso vital en el colegio o instituto.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Michèle Petit y sus acercamientos a la lectura

El mundo de las bibliotecas, la educación y la cultura tiene en Michèle Petit un referente extraordinario por la producción de conocimiento que aportan sus estudios cualitativos sobre la lectura, la relación de los libros con los niños y adolescentes, los procesos de mediación, el papel de la lectura en la construcción del ser humano como sujeto, la experiencia lectora en situaciones de exclusión social o en situaciones adversas.

La obra publicada de Michèle Petit constituye un acervo de gran interés por lo que reporta de rica lectura y aprendizaje para las personas vinculadas a la educación, la lectura, los libros y las bibliotecas. Los responsables de las bibliotecas escolares encontrarán en sus libros reflexiones, argumentos, ideas y conocimientos para nutrir de estrategias y sentido su labor mediadora en función de los contextos de trabajo.

Petit escucha a lectores de distintas latitudes en situaciones de vidas complicadas a veces. Su atenta escucha ha arrojado luz sobre la recepción de la lectura, sobre el comportamiento de los lectores y el impacto de la lectura en el ser humano. Tenemos la fortuna de que ha difundido sus investigaciones y conocimientos en libros, artículos, conferencias, encuentros, manteniéndose hoy activa en redes de comunicación social. A continuación destaco algunos de sus libros y extraigo una mínima muestra de textos susceptibles de reflexión en relación a una dimensión específica del trabajo en las bibliotecas de los centros escolares como es la promoción de la experiencia literaria y el fomento de la lectura.

En Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura, donde se plantea el papel de los mediadores, Michèle Petit expresa su convencimiento de que la lectura, y en particular la lectura de libros, puede ayudar a los jóvenes a ser un poco más sujetos de su propia vida, y no solamente objetos de discursos represivos y paternalistas. Y que puede constituir una especie de atajo que lleva de una intimidad un tanto rebelde a la ciudadanía. 

Durante las entrevistas que realizaba Petit a los lectores jóvenes le llamó la atención el hecho de que jóvenes tan críticos hacia la escuela, entre frase y frase evocaban a veces a un maestro que había sabido transmitirles su pasión, su curiosidad, su deseo de leer, de descubrir. Y nos hace notar que no es la biblioteca o la escuela lo que despierta el gusto por leer, por aprender, imaginar, descubrir. Es un maestro, un bibliotecario que, llevado por su pasión y por su deseo de compartirla, la transmite en una relación individualizada. 

En relación a la evaluación Petit indica que la importancia de la lectura no puede por lo tanto evaluarse únicamente a partir de cifras, del número de libros leídos o tomados en préstamo. A veces es una sola frase, que uno apunta en un cuaderno o en la memoria, o incluso que olvida, lo que hace que el mundo se vuelva más inteligible.

Ilustración: T. R. Súnico
Michèle Petit alude a lo que el profesorado puede hacer para un acompañamiento amigable de la lectura en la escuela en Lecturas: del espacio íntimo al espacio público. Si bien la autora considera que existe probablemente una contradicción irremediable entre la dimensión clandestina, rebelde y eminentemente íntima de la lectura personal, y los ejercicios que se hacen en clase, bajo la mirada de otros, que lo esencial de la experiencia personal de la lectura no se vuelca en una ficha y que los gestos que acompañan la lectura escolar y la lectura personal no son los mismos, sin embargo corresponde a los maestros y profesores conducir a los alumnos a una mayor familiaridad, a una mayor soltura en el acercamiento a los textos escritos. Y hacerles sentir que la necesidad del relato constituye nuestra especificidad humana, y que desde los albores de los tiempos los seres humanos han narrado y escrito historias que se han transmitido de unos a otros. También hacerles gustar la diversidad de los textos, hacerles comprender que entre todos esos escritos de ayer o de hoy, de aquí o de allá, habrá algunos que seguramente sabrán decirles algo a ellos en particular. Y hacerles descubrir la voz singular de un poeta [...] 

En otra parte Michèle Petit escribe que, a su parecer, al maestro le corresponde abrir el sentido de un escrito, mostrar que si bien no es posible hacer decir cualquier cosa a un texto, existen varias lecturas posibles, varias interpretaciones, y que esa polisemia, esa reserva de sentido, representa una oportunidad. Y estar disponibles, asimismo, si los alumnos desean debatir acerca de cuestiones existenciales que plantea el contenido de las obras –como los celos, el sentido de la vida, la muerte...- y no solamente hablar de las formas literarias.

El arte de la lectura en tiempos de crisis
es una investigación que presenta la experiencia de los lectores en contextos críticos. Petit indica que los libros leídos ayudan a veces a soportar el dolor o el miedo a distancia, a transformar las penas en ideas y a recuperar la alegría. [...] Apropiarse realmente de un texto supone haber conocido antes a alguien –un allegado en medios donde los libros son algo familiar, o algún maestro, un bibliotecario, un promotor de la lectura o un amigo- que haya permitido que los cuentos, novelas, ensayos, poesías, palabras acomodadas de manera estética, desacostumbrada, entren a formar parte de su propia experiencia, y que haya sabido presentar esos objetos sin olvidarlo. [...] Alguien que le muestre al niño, al adolescente, o también al adulto, una disponibilidad, un recibimiento, una presencia de calidad y lo considere como un sujeto. Lo que dicen quienes han vivido totalmente alejados de los libros y que un día pudieron considerarlos como objetos cercanos, como compañeros, es que todo empieza con encuentros, con situaciones de intersubjetividad gratificantes que un centro cultural, social, una ONG o la biblioteca, o en ocasiones la escuela hacen posible algunas veces. Todo parte de una hospitalidad.

Indica Michèle Petit en el prólogo de Leer el mundo. Experiencias actuales de transmisión cultural que este libro es un alegato para que la literatura, oral y escrita y el arte bajo todas sus formas tengan lugar en la vida de todos los días, en particular en la de los niños y adolescentes. Escribe que compartir con niños o jóvenes experiencias culturales, darles una educación literaria y artística, no tiene como principal objetivo "formar lectores"...[...] Es forjar un arte de vivir cotidiano que escape a la obsesión de la evaluación cuantitativa, es forjar una atención. Es llegar a componer y preservar un espacio muy diferente que privilegie el juego, los intercambios poéticos, la curiosidad, el pensamiento, la exploración de sí y de lo que nos rodea. Es mantener viva una parte de libertad, de sueño, de algo inesperado.

En un apartado dedicado a lo que puede la escuela en relación a la transmisión artística y cultural, Petit aboga por la búsqueda de prácticas más integradoras y la colaboración de otros agentes con la escuela a la hora de apropiarse de las obras, generando oportunidades y ambientes para que ello sea factible. Esto tiene que ver con una forma de trabajo más transversal, revisando las evaluaciones que se hacen sobre las lecturas, venciendo las resistencias de padres y maestros ante diferentes formas de acometer la mediación de la lectura, buscando modos más amigables, imaginativos e integrados de vivir y experimentar la lectura, incitando a la colaboración e implicación de otros sectores en los proyectos de lectura (autores, biblioteca pública, padres, etc.), abriendo la biblioteca a la vida comunitaria para provocar experiencia entre lo oral y los escrito, las prácticas culturales, etc.

En otro capítulo de este interesante libro se da respuesta a la pregunta ¿Para qué leer? Empezando por considerar que más que en su utilidad escolar, profesional o social, la lectura parece fundarse en una necesidad existencial, una exigencia vital; siguiendo por...(mejor les emplazo a la lectura del original, pp. 41-74)

En definitiva, encontramos a una autora con una mirada poco frecuente sobre la experiencia de la lectura, rica en matices en relación a los relatos construidos en torno a la mediación en este campo. Si bien su aportación no está directamente relacionada con el contexto escolar, sí incursiona en él pudiendo aprender mucho de sus investigaciones. Michèle Petit considera delicada, sensible y sutil la labor del docente en su papel de mediador de lectura. Es a esta consideración de valor que podemos acercarnos los responsables de las bibliotecas de los centros educativos para, de forma hospitalaria, procurar experiencia lectora al alumnado.

martes, 16 de agosto de 2016

Congresos y encuentros estatales de bibliotecas escolares

En dos décadas el sector educativo que trabaja por las bibliotecas escolares en España ha tenido varias oportunidades para encontrarse y conocer las políticas educativas y las realidades de este ámbito en el territorio insular y peninsular. Tres han sido los eventos de carácter estatal celebrados desde 1997 a 2016, que han hecho posible convocar a las personas vinculadas a este campo de acción educativa (docentes, asesores, técnicos docentes, jefes de servicio, inspectores...), analizar y conocer la situación de las bibliotecas de los centros de senseñanza obligatoria, facilitar formación e ideas a las distintas administraciones para intervenciones específicas en sus territorios, proponer marcos de referencia para orientar a las administraciones de las distintas comunidades autónomas y a los agentes implicados en el sostenimiento de estos recursos, conceptualizar las bibliotecas escolares que queremos como entornos dinámicos.

El I Encuentro Nacional de Bibliotecas Escolares de Madrid constituyó un hito para el devenir de las bibliotecas escolares españolas, marcando un punto de inflexión en el movimiento de impulso real de las bibliotecas en gran parte del territorio nacional, tanto en cuestiones de carácter conceptual como de iniciativas de las administraciones públicas. Fue un evento celebrado en noviembre de 1997, organizado por el Ministerio de Educación y Cultura y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Los 5 grupos de trabajo formados hicieron una magnífica labor generando un documento de conclusiones finales:
1: Concepto, modelo, funciones y gestión de la biblioteca escolar. La biblioteca escolar es un espacio educativo, un centro de recursos documentales multimedia al servicio de la comunidad educativa. La biblioteca escolar tiene una serie de funciones educativas: fomento de la lectura, formación en la búsqueda, análisis y tratamiento de la información, fomento de la expresión y la creatividad, educación en el ocio y tiempo libre, información y orientación.... 
2: Perfil y formación del bibliotecario escolar. Se recomendaba en una primera fase la asignación de un mínimo del 50% del horario lectivo y complementario. 
3: Las redes de bibliotecas escolares y su funcionamiento. Se anticipan ya las unidades centrales o gabinetes de apoyo y se decía que el plan de implementación tendría un horizonte máximo de 10 años, es decir, en 2006 el proceso de articulación de la red de bibliotecas escolares españolas estaría culminado. Ya vemos que la realidad ha sido otra. 
4: Relaciones entre la biblioteca escolar y la biblioteca pública.
5: Estrategias de sensibilización social sobre la biblioteca escolar.
En el año del evento, y a partir de él, hubo iniciativas de las administraciones en pos de las bibliotecas de los centros educativos. Una de ellas, auspiciada por el Ministerio de Educación y Cultura y de carácter experimental (1997), fue el Plan de mejora de las bibliotecas escolares en colegios e institutos dependientes del territorio MEC. Otra actuación del Ministerio, con dotación económica para los centros premiados, fue el Concurso nacional de proyectos de ideas para la mejora e innovación de las bibliotecas de los centros escolares. En Navarra durante el curso 1988/1989 el Departamento de Educación ya implementa actuaciones específicas para sus bibliotecas escolares. La Delegación Territorial de Educación de Málaga inició el Plan Provincial para el desarrollo de las Bibliotecas Escolares en el año 2000. El Plan experimental de bibliotecas escolares de la Región de Murcia data de 2002. Pero no es hasta el año 2005 que en todo el territorio se empieza a dedicar atención y esfuerzos a las bibliotecas escolares, impelido por una acción específica en política educativa del Ministerio de Educación y Cultura.

Un aspecto esencial a la hora de que estos eventos adquirieran sentido radicaba en disponer de estudios solventes sobre la situación y evolución de las bibliotecas escolares. En todos los encuentros, afortunadamente, ha habido información más que suficiente sobre el estado de las bibliotecas en España. Para el Encuentro de 1997 se disponía del estudio realizado por Mónica Baró y Teresa Mañà: Las bibliotecas escolares en España. Análisis de los resultados del estudio sobre la situación.1995/1996. A partir de ahí, durante años sucesivos hasta el siguiente Congreso en 2006, algunas comunidades abordaron estudios para analizar la situación de sus bibliotecas escolares: Navarra (1998), Andalucía (1999), Extremadura (2000), Murcia (2002), Castilla-La Mancha (2003), etc.

El lustro comprendido entre 2005/2010 es el período de más actividad administrativa en torno a las bibliotecas escolares españolas, coincidente con las ayudas económicas del Ministerio a las comunidades autónomas. Es precisamente en este ciclo álgido cuando se celebra el Primer Congreso Nacional de Bibliotecas Escolares (Salamanca, octubre de 2006). El Congreso se planteó "reunir a instituciones y personas con capacidad para inducir, plantear y desarrollar actuaciones que pudieran producir avances reales en la implantación de las bibliotecas escolares en nuestro país e impulsar el diálogo y la cooperación entre las distintas administraciones, para trabajar, en el futuro, en el establecimiento de mecanismos que permitan armonizar las políticas de desarrollo de las bibliotecas escolares". En esta ocasión se dispuso de un estudio de situación de las bibliotecas titulado Las bibliotecas escolares en España. Análisis y recomendaciones. 2005.

Entre las conclusiones, destaco:
  • Se insta a las administraciones públicas a crear la figura del responsable de la biblioteca escolar, el cual debe tener las competencias pedagógicas y documentales que le permitan trabajar conjuntamente con el claustro de profesores y contar con la dedicación horaria suficiente para desarrollar sus funciones.
  • Se solicita a las administraciones públicas la creación de centros de apoyo que den servicios técnicos, formativos y documentales a las bibliotecas de las redes.
  • Se constata la utilidad de disponer de estudios que analicen la situación global de las bibliotecas escolares.
  • La biblioteca escolar es un elemento de innovación imprescindible para la promoción de hábitos de lectura sólidos, pieza fundamental para el proyecto pedagógico y didáctico del centro, así como herramienta de integración que favorece la igualdad de oportunidades.
Ilustración: Teresa R. Súnico
De 2005 a 2011 prácticamente todas las comunidades llevan a cabo planes de lectura y de bibliotecas escolares que coadyuvaron a la mejora de las infraestructuras bibliotecarias, a la formación del profesorado y a la puesta en valor de este recurso. Es en este contexto de implementación de políticas de apoyo a las bibliotecas cuando el Ministerio de Educación convoca un Congreso Nacional bajo el lema Bibliotecas Escolares en Tránsito (Galicia, noviembre 2011). Entre los objetivos: actualizar el conocimiento sobre las funciones de la biblioteca para dar respuesta a una sociedad cambiante, difundir prácticas exitosas, propiciar intercambio y abrir cooperación entre diferentes comunidades, conocer investigaciones relacionadas con la lectura y acceso a la información, reflexionar sobre el papel de la Administración educativa en el impulso de prácticas excelentes.

La celebración del Congreso Nacional en Santiago de Compostela en 2011 coincide con un momento extraordinario en la producción de conocimiento en torno a las bibliotecas escolares. Este hecho se reflejaba en las publicaciones de documentos de referencia y estudios por las distintas comunidades, la proliferación de portales institucionales, los actos de reconocimiento y premios, la difusión de prácticas excelentes, el desarrollo del ecosistema de blogs específicos de bibliotecas, las numerosas actividades formativas, la existencia de revistas específicas institucionales, etc. A este ciclo efervescente en actividad en pos de las bibliotecas escolares por las distintas administraciones e instituciones, se une un enorme esfuerzo realizado en los centros educativos por adecuar y mejorar las infraestructuras, visibilizar el quehacer de las bibliotecas y darles utilidad.

En este Congreso se disponía de dos estudios muy interesantes: Bibliotecas escolares "entre comillas". Estudio de casos: buenas prácticas en la integración de la biblioteca en los centros educativos, de carácter cualitativo y Las bibliotecas escolares en España. Dinámicas 2005-2011. También se presentó una extraordinaria y necesaria herramienta de evaluación: Bibliotecas escolares ¿entre interrogantes? Preguntas e indicadores para mejorar la biblioteca. 

Pero el documento principal del Congreso fue el Marco de referencia para bibliotecas escolares.  Se trata de unas "orientaciones" en 71 páginas dirigidas a todos los miembros de la comunidad escolar, especialmente a los responsables de las políticas educativas y a cuantos técnicos y asesores docentes deben poner en marcha, asesorar o evaluar bibliotecas escolares". Efectivamente, el documento aporta orientaciones que a nada obliga a las comunidades autónomas, pero al menos señala un camino a la luz de la experiencia y el conocimiento para quienes tengan voluntad política de recorrerlo.

A partir del último Congreso, ese tránsito premonitorio del título, ese paso de un estado a otro, en una gran parte de las comunidades autónomas derivó en regresión de las políticas de impulso y apoyo a las bibliotecas de los centros. En la mayoría de regiones las condiciones mínimas en las que se trabajaba en las  bibliotecas y los programas para sostenerlas han desaparecido, en otras las iniciativas y apoyos se estancaron y en varias se progresa con tímidos avances mantenidos por una básica estructura de personal responsable de los apoyos a los centros. Sin embargo, en todas quedan pendientes los elementos nucleares que proporcionen consistencia real al ecosistema bibliotecario escolar.

Como he señalado, en todos los eventos se disponía de un diagnóstico y análisis de situación de las bibliotecas escolares, muy necesarios para la toma de decisiones y el establecimiento de líneas de trabajo y de futuro. También en las tres ocasiones son recurrentes asuntos que si bien se abordan, son reconocidos como vitales e incluso suscitan consenso, no llegan a solventarse. Se trata de temas nucleares que tienen que ver con los centros de apoyo y de referencia estatal y autonómicos, el perfil y acreditación del responsable de la biblioteca, el puesto de trabajo y los horarios de dedicación, las formas de articular la incorporación del uso de las bibliotecas a las dinámicas de los centros, fundamentalmente. 

En consecuencia, para un cuarto congreso o encuentro estatal convendría disponer de un estudio actualizado y ampliado de situación de las bibliotecas escolares en España a partir de 2011. Nos ayudaría a emprender, tras su análisis, los retos de futuro con el fin de armar el sistema bibliotecario escolar y articularlo con equidad de manera que puedan superarse los desajustes y diferentes niveles de desarrollo entre comunidades autónomas. Junto a este estudio, el próximo encuentro ha de intentar solventar, además, los siguientes asuntos:
  • Creación de unidades o gabinetes de apoyo a las bibliotecas escolares en las administraciones donde no se han configurado y consolidación de las existentes.
  • Presentación del portal estatal de referencia de bibliotecas escolares para dar cobertura a las necesidades específicas de las bibliotecas de los centros educativos.
  • Creación del puesto de trabajo de responsable de biblioteca en la estructura orgánica de los centros y procedimiento para su acreditación.
  • Elaboración del mecanismo legislativo que impela a todas las comunidades a poner en marcha los asuntos anteriores en un plazo estipulado y conseguir "armonizar las políticas de desarrollo de las bibliotecas escolares".
A los tres eventos citados tuve la fortuna de asistir como miembro de grupo de trabajo específico en la primera ocasión, como relator de un programa de la Administración en la segunda y como técnico docente en política de desarrollo bibliotecario en la última. En los tres momentos pude comprobar la ilusión, la confianza, la disponibilidad, la competencia, la voluntad de cambios y de avances de los profesionales docentes asistentes y, sobre todo, el anhelo de ver culminada y articulada la red de bibliotecas escolares de España. Percibí las dificultades permanentes de las diecisiete administraciones por conformar una acción coherente. Detecté la debilidad del Ministerio por articular una actuación conjunta. También advertí su fortaleza y capacidad para iniciar políticas y poner a disposición recursos que realmente movilizan a las regiones, demostrándose eficaces. 

Diecinueve años han transcurrido desde el primer encuentro estatal de bibliotecas escolares y, como he señalado, quedan pendientes elementos esenciales y nucleares para darles la estabilidad necesaria. ¿Para cuándo el cuarto encuentro o congreso dedicado a las bibliotecas escolares de España? y, esta vez, ¿con qué lema?

miércoles, 3 de agosto de 2016

Campaña de visibilidad de las bibliotecas escolares o sueño de una tarde de verano


Leía en un post de la comunidad Baratz titulado "La fuerte relación entre los rendimientos de los estudiantes y las bibliotecas escolares" que no hay día en que la utilidad de las bibliotecas escolares no sea puesta en duda, y más en una sociedad tan digital como en la que vivimos. Las bibliotecas escolares tienen que demostrar su valor de manera constante e ininterrumpida. Quizás este reto sea el que haga que las bibliotecas escolares estén siempre en constante evolución, adaptación y transformación. Efectivamente, pareciera que las bibliotecas escolares tuvieran que reivindicarse constantemente y recordar a todos los agentes de la comunidad que existen, que son, que están ahí para enriquecer y apoyar el proyecto educativo de cada centro, que son útiles, que son parte sustancial de la institución educativa.

Esta situación, esta realidad, convierte, curiosamente, a las bibliotecas en recursos y entornos de resistencia en muchísimas escuelas e institutos. Resistencia como una manera de ser y estar en los centros. Resistencia referida a las dificultades encontradas continuamente para sostenerse en el tiempo, pero sobre todo como fortaleza ante las vicisitudes y coyunturas adversas tanto internas como externas. Resistencia que ha proporcionado a las bibliotecas escolares fuerza y confianza en su quehacer, capacidad de soportar contratiempos y de sortear a oráculos pronosticando su desaparición e inutilidad. Un extraordinario fenómeno que habría que analizar y estudiar por su singularidad en el sistema educativo español.

En un post anterior abordé los retos de futuro para la consecución generalizada en nuestro país de bibliotecas escolares operativas. Entre los retos indicaba el que tiene que ver con la realización de campañas de visibilidad y actividades in/formativas sobre el quehacer de las bibliotecas escolares. Defendía una campaña que tendría como finalidad básica superar los conceptos erróneos y lugares comunes relativos a las funciones de las bibliotecas, persistentes todavía en las mentes del profesorado y de otros agentes educativos. Y argumentaba que la consecución de este reto era responsabilidad del centro educativo y de las administraciones autonómica y estatal. A tenor de lo escrito hasta ahora, el lector puede colegir que la campaña consistiría, entonces, en una loa a la resistencia de la biblioteca escolar, a su proximidad ante las necesidades de educación humanística del alumnado y a la confianza que en ella se puede depositar para la mejora del proyecto educativo. También puede discurrir que podríamos ponernos manos a la obra.

Cierto es que restan desafíos por superar (acreditación del responsable, normativa básica estatal, gabinetes de apoyo, etc.) de alta prioridad para la generalización de las bibliotecas que queremos. De eso no hay duda. Además, son necesarios para equilibrar los desajustes del desarrollo bibliotecario entre comunidades autónomas. Por esta razón pueden ustedes inferir que dedicarnos ahora a diseñar e implementar una campaña de visibilidad de las bibliotecas escolares no es reto que urja, apremie, pida paso y con bulla nos susurre al oído: ¡vamos!, ¡vamos! Pues no sé. 

A lo mejor priorizar una campaña ayuda a priorizar. Así que propongo alterar las prioridades de los retos de marras y lanzo la noble y magnífica, a la vez que sobria y sencilla, propuesta de armar una campaña para todos. ¡Campaña ya!, porque se necesita información y conocimiento de parte de la comunidad educativa sobre el papel que desempeñan y pueden desempeñar las bibliotecas escolares. ¡Campaña sin demora!, por la necesidad de persuadir y de hacer ver a los equipos directivos y demás agentes educativos (asesores, inspectores, técnicos docentes...) no solo la bondad del recurso, que también, sino cómo servirse de él para la mejora de la práctica.

Pongámonos a pensar y a diseñar una campaña que acompañe durante un año académico al profesorado. Una campaña que acampe en cada centro educativo de ciudad o pueblo, que se note en los centros durante cada trimestre porque algo "pasa", que sea un hito en las actuaciones de las administraciones, que se palpe por la comunidad educativa. 

Hay que reconocer que los actores principales de la campaña son los responsables de bibliotecas que pueden mostrar en sus centros y en otros el potencial de las bibliotecas. Esta labor y colaboración es esencial. Para ello se pueden arbitrar múltiples estrategias. Pero es evidente que han de verse complementadas con apoyos externos de otros agentes por una cuestión de planificación, organización y logística, obviamente. 
Ilustración: T. Súnico

Se trataría de acometer una campaña estatal y autonómica, por aquello de las competencias en materia educativa, con un eje común que no dé lugar a dudas y zarandeos. Una campaña cuyo eje principal se proyecte en los centros educativos, con actos in/formativos, con asesoramientos, demostraciones, apoyos, con presencia, pero no de presencia mediática. ¡No!, ¡no!, ¡no! ¡Que no! No hablo de una campaña de visibilidad desplegando y distribuyendo carteles, dípticos, marcapáginas, chapas, camisetas, gorras, cuñas, vídeos, iconos, logos...¡No!, Viralizar eslóganes, buenas intenciones, lugares comunes, frases grandilocuentes en twitter, en televisión, en radio, en facebook, en youtube, no sirve mucho a la causa bibliotequera que aquí nos convoca. Toda esta farfolla nos la podemos evitar con un ahorro sin precedentes en campaña conocida por estos lares.

¡Atención curiosos lectores! Me refiero a una campaña que no se centre en abordar los cometidos de la biblioteca, las tareas y funciones de los responsables y lo que la normativa prescribe respecto a su papel y uso. Sobre esto, poquito. Aludo a una campaña que enfatice en todo aquello que hace y puede hacer la biblioteca de un centro educativo para apoyar la labor docente y mejorar la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Sugiero una campaña que prescinda de "expertos" cuya trayectoria no viniera acreditada por su estadía en bibliotecas escolares. Propongo una campaña que rehúya actos multitudinarios y diseños formativos psicodélicos y abrace las acciones de proximidad. 

Afortunadamente, a través de ejemplos y prácticas reales de bibliotecas operativas y destacadas, que las hay en todo el territorio nacional, podemos ilustrar ese objetivo mayor. Nos bastaría con los que saben de bibliotecas, con los que en el gremio docente "saben hacer", que son muchos en las diecisiete Comunidades Autónomas, más Ceuta y Melilla. Entre esa plétora encontramos afortunadamente a muchos docentes responsables del recurso dispuestos a iniciativas vinculadas a la campaña; también, créanme, a inspectores, técnicos docentes, asesores...El despliegue de estos profesionales en actos de campaña es clave para manejar mensajes coherentes y ejemplares. Que se impartan charlas, que se monten exposiciones, que se seleccionen prácticas exitosas, que se ayude a generar ideas, que se reúna a los equipos directivos, que se organicen jornadas para los responsables de bibliotecas y sus equipos, que se intervengan en claustros... 

¿Y si la Administración no acomete una campaña de esta o parecida naturaleza? Pues, chicos y chicas, remánguense, carguen la tableta, colóquense el mono, el casco y los guantes. La campaña la hacemos nosotros. ¡Ea! ¡Si es que, reitero, una de las actuaciones principales de la campaña la han de llevar a cabo los propios responsables de las bibliotecas escolares para poner en valor el trabajo y la actividad del recurso! También, donde hubiere, pónganse los grupos de cooperación bibliotecaria las pilas y lancen una pequeña campaña en sus zonas de influencia. 

Entre los acuerdos tomados en la reunión del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB), celebrado en Ceuta el 9 de marzo de 2016 se adoptó la creación de un "grupo de trabajo para llevar a cabo las acciones de impulso de las bibliotecas escolares que incluirá también el diseño de un modelo de biblioteca escolar inclusiva y accesible". En el II Plan Estratégico del CCB, 2016/2018, se indica que "otro aspecto relevante de este nuevo Plan es el impulso a las bibliotecas escolares como pieza fundamental para dotar a toda la comunidad de las habilidades necesarias en el manejo de la información propias de la sociedad del conocimiento en la que vivimos". 

Pues aquí les dejo una idea para el impulso:
Título: Campaña de visibilidad de las bibliotecas escolares.
Eslogan: Por unas bibliotecas escolares activas.
Duración: Curso 2016/2017 (o siguiente).
Recursos: Los humanos ya disponibles y competentes que abundan en el gremio docente.
Escrito queda este sueño de una tarde de verano.

miércoles, 27 de julio de 2016

Promoción de la experiencia literaria en la biblioteca escolar


Sabemos que no es cometido de la biblioteca escolar la educación literaria. Esta es una tarea reglada impartida por profesorado especializado. Ahora bien, la biblioteca sí puede, y de hecho lo hace, contribuir al aprecio de la lectura literaria, a generar ambientes para la “experiencia literaria”. Para que la biblioteca contribuya a enriquecer la formación del lector y las vivencias y experiencias del alumnado en torno a la lectura de obras de ficción, su estrategia ha de centrarse en intervenciones y propuestas de corte más informal.  

Es evidente que cuando en la biblioteca se llevan a cabo talleres de escritura creativa, se realizan encuentros con escritores o con ilustradores, se coordinan clubes de lectura, se promueven certámenes literarios, se editan y publican las producciones literarias del alumnado, etc., se favorece la experiencia literaria, la competencia lectora y, por ende, la formación del lector de obras de literatura. Además, las situaciones y formas de lectura que se dan en acciones de fomento de la lectura y las que se propician en formación de lector literario se retroalimentan.

Si es importante que los responsables de las bibliotecas escolares tengan formación, y afición, en el campo de la literatura para niños y jóvenes, no lo es menos que manifiesten sensibilidad en pergeñar estimulantes propuestas para que el alumnado "viva" y se "apasione" con la experiencia literaria. En este sentido, nos viene de perlas considerar lo escrito por el profesor Víctor Moreno en su excelente librito titulado La formación literaria (2015). Este autor abunda en aspectos de interés que convendría sobremanera incorporarlos a la filosofía de intervención de la biblioteca escolar en relación a la planificación de actuaciones vinculadas a la “experiencia literaria”:
Ilustración: T. Súnico
  • Poseer una competencia lectora cualificada no garantiza que una persona se haga lectora de por vida, ni buena ni mala lectora, simplemente lectora.
  • Cuando la literatura se convierte en asignatura, la reducimos a un saber burocratizado.
  • La literatura está en los libros, y que la única manera posible de saber –de sapere, gustar–, literatura, es leerla y escribirla.
  • El objetivo sería conseguir que la literatura se convirtiera en una exploración personal de un texto literario o no. Sea lo uno o lo otro, será imposible conseguirlo sin el concurso emocional e intelectual del sujeto lector. 
  • La literatura es emoción, vida, pálpito, identificación, pasión y entusiasmo.
  • El conocimiento de los aspectos formales de la literatura no garantiza la sensibilidad estética, ni siquiera la competencia literaria.
  • Lo que sepa el alumno sobre historia, autores, libros, títulos, períodos, técnicas, movimientos literarios, será una pesada carga inútil si toda esta parafernalia no constituye la urdimbre para acceder a una experiencia personal.
  • La literatura está para ser leída, comprendida, interpretada, imitada y transformada. Que es el modo más eficaz de hacer real la experiencia lectora de la literatura. Una experiencia que sin el contacto directo y espontáneo con las obras no es posible.
En el presente contexto escolar se están produciendo cambios en la apreciación de la lectura literaria. Los responsables de las bibliotecas escolares han de reflexionar sobre estas transformaciones que tienen que ver con la irrupción generalizada de las tecnologías de la información y la comunicación, con diferentes hábitos de consumo cultural, con nuevas prácticas de lectura...

Es honesto reconocer la destacada labor que desarrollan las bibliotecas escolares activas de nuestro país en la promoción de experiencia literaria entre el alumnado; y lo hacen tanto a través de actividades propias como por medio de actuaciones de apoyo a programas institucionales: "Clásicos Escolares" o "Creatividad Literaria" en Andalucía, "Ler en mancomún" en Galicia, por señalar algunos ejemplos. 

Es justo reconocer que las bibliotecas aportan humanístico valor al proyecto educativo de los centros fomentado la lectura literaria y no literaria a través de múltiples actividades, reconociendo la producción literaria dirigida al público infantil y juvenil, facilitando una cuidada selección y provisión de textos para los itinerarios de lectura, colaborando con el profesor de literatura, afanándose continuamente por situar en estima la experiencia literaria y la propia literatura...

¿Para qué sirve la literatura?
Ha llegado el momento de volver a hacer el elogio de la literatura. De protegerla del desprecio, en la escuela y en el mundo. Las cosas que la literatura puede buscar y enseñar son pocas, pero insustituibles -anticipaba Italo Calvino-: la forma de mirar al prójimo y a sí mismo, de atribuir valor a cosas grandes y a cosas pequeñas, de encontrar las proporciones de la vida, el lugar que en ella ocupa el amor, así como su fuerza y su ritmo, y el lugar que corresponde a la muerte, la forma de pensar en ella o de no pensar en ellas y otras cosas necesarias y difíciles, como la duración, la piedad, la tristeza, la ironía, el humorismo.